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miércoles, 2 de marzo de 2022

Marianela

 

Mi mujer, Dalia; era una bomba sexual, desde el día que la conocí

Su cuerpo era más sexy, bajita, culo grande. Me hacia sentirme deseado sexualmente cada día.

Su fuerte eran sus mamadas, era una experta chupadora de verga, no poniendo límites a nada, no parando de ir a más hasta sentir como mi esperma llevaba toda su boca, me la exprimía, me ordeñaba todas las mañanas para que fuese sin “balas” como ella decía antes de ir a trabajar

Era muy celosa, sabía que no tenía cuerpazo y que otra podría atraerme más, era caliente, guarra, sumisa, morbosa, sexual.

Ya durante nuestro año de noviazgo me calentó hasta los extremos follando 3 veces en mi coche todos los sábados, no dejando ni una gota de semen dentro de mis huevos

No creí que se atrevería a abrir la puerta de nuestra habitación completamente desnuda, en el  hotel donde pasamos la luna de miel, viendo la cara de pasmo del chico que nos traía la comida, no comiendo nada de lo que trajo sino viendo como ella misma se clavó mi verga de un golpe recordando la cara de ese chico de 20 años mirando sus tetas.

El que viese que a mi me excitase que otros hombres la pudiesen ver desnuda le liberó por completo su mente, más cuando ha experimentado lo que yo llevaba años haciendo, ir a una preciosa playa nudista a las afueras de nuestra ciudad

A ella le encantaba ser el centro de la atención en el grupo de amigos que teníamos, le gustaba ver la cara de cabreo que sus chicas ponían viendo que sus chicos estaban embobados mirando los generosos escotes que mi esposa siempre llevaba aposta

Todo fue a más, mi esposa no se cortaba en decir nombres de conocidos y de conocidas mientras me masturbaba su verga como ella solo sabía hacer, le calentaba, me calentaba

Comenzamos a “jugar”, los dos éramos cómplices en calentar las MENTES de otras personas, chicos, chicas, ambos desprendíamos un morbo que la gente no tardó en querer sentir lo mismo con sus parejas

Vivimos dos años en Oaxaca, el último año convivieron con nosotros su hermana menor Marianela y su novio, mi esposa me propuso un juego caliente, quería excitar a su cuñado, lo logró, andando en casa sin brasier, inclinándose siempre al poner la comida para que este pudiese tener la visión de sus pechos en todo momento e incluso haciendo la apuesta más fuerte, cabalgando mi verga en el sofá del salón, dándome la espalda, mirando a la puerta de la entrada hasta que pudo ver la imagen de su cuñado y su hermana menor entrando por esa puerta, a la misma hora que siempre regresaban, su cuñado la vio desnuda, cogiéndome, viendo sus pequeños pechos saltar teniendo mi verga dentro de su coño, mi esposa se vino en mi verga en ese momento, viendo como otro hombre la veía tener sexo, supe en ese momento que nuestra relación sexual podría llegar hasta donde ambos quisiéramos.

Desde ese día nosotros cojiamos salvajemente todas las noches escuchando como su hermana y su novio cojian a gritos, con las puertas abiertas (a su hermana antes no le gustaba mucho el sexo).

Nuestros juegos sexuales fueron a más, a mi esposa le ponía caliente el ir a jugar al billar yendo en minifalda y con una blusa sin brasier.

Todas las miradas de los chicos iban a ella, más de 3 veces me ha llevado de la mano a los baño de hombres para que la coja por detrás.

Durante dos años, todos los fines de semana salía con nosotros su hermana menor Marianela, era guapa, alta, morena, pechos con aureolas canelas (confesado en numerosas ocasiones por mi esposa para calentar mi mente y de paso mi verga)

Durante esos años, los tres bebimos considerablemente en cada una de nuestras salidas de fin de semana o quedando en casa los tres, Marianela no había tenido mucha suerte con los chicos, alucinaba cada semana escuchando como su hermana le decía que íbamos a playas nudistas o como vestía siempre tan escotada o llevando un tanga debajo de una diminuta minifalda.

Marianela siempre vestía Jeans y una blusa, estaba delgada pero el enorme tamaño de pechos que ella tenía debajo de esa blusa te ponía la verga tiesa, más al SABER por mi esposa que tenía sus aureolas canelas, tan grandes que se escapaban de su sujetador y por ello siempre llevaba blusa y nunca escote

 Mi esposa y yo decidimos como juego pervertir la mente de Marianela, cada semana lográbamos ver como ella no paraba de morder su labio viendo nuestras miradas calientes mientras mi esposa hablaba de sexo sin pudor alguno.

Cojiamos como enanos en nuestra casa durante horas, mientras Marianela dormía en la habitación de al lado, nos ponía cachondos el tener a alguien tan cerca, mi esposa gritaba como una perra, le encantaba que otras mujeres la envidiasen, sin importar quien fuera.

Un fin de semana en el que fuimos a Zipolite a la playa, mi esposa se quitó a proposito la parte de arriba, quedando en Topless, eran muy pocas las que se atrevían a esto

Marianela me miró, estaba asombrada de que no me molestara nada, es más, me gustaba que los pechos de mi esposa fuesen vistos por todos los hombres que estaban a nuestro alrededor.

Comenté a Marianela si quería acompañarme al agua, se quedó mi esposa sola siendo observada por un grupo de 5 chicos de 18 años que habían colocado sus toallas a tan solo 1 metro de ella, ella encantada, Marianela no paraba de mirar para atrás viendo como su hermana estaba siendo deseada por esos 5 chicos, la tomé de la mano, y entramos en el agua

Jugamos entre nosotros a echarnos agua, sus enormes pechos en ese bikini me pusieron mi verga a mil por hora, aún con lo fría que estaba el agua del mar.

Ella me seguía el juego, la vi mirando a su hermana, tomando el sol con sus tetas al desnudo, delante de 5 chicos que no hacían otra cosa que admirar los pechos paraditos de mi esposa

Supe en ese momento que Marianela tenía ENVIDIA por no ser ella en ese momento

Le eché agua en toda la cara, para distraerla, ella me sonrió, su mirada dilatada me hizo ver que podía excitar más su mente, así lo hice, entonces la tomé de la cintura y la cargué dandole vueltas, y sus dos preciosas piernas quedaron separadas, me coloqué en medio de ellas, empujé mi paquete contra su pubis, ella soltó un enorme suspiro al sentir la dureza de mi verga empalmada en su coño abierto del todo, tenía su boca abierta, me miró como solo mira una chica enamorada, preparada para que la penetres, moví mi pelvis, rocé con mi paquete su rajita, ella cerró los ojos, suspiró, solo las dos finas telas de nuestros bañadores evitaban que la penetrara.

Marianela se vacio, lo sentí, noté como un chorro enorme de flujos calientes de su coño se vació en ese momento sobre mi verga y yo senti calientito sus fluidos, me agarró con fuerza, me deseaba en ese momento.

Miré a la orilla, mi esposa estaba cubriendo de crema solar sus pechos ante la mirada de los chicos, luciéndose, sabiendo que su cuca estaría tan caliente y humedecido como en ese momento lo tenía su hermana menor, sintiendo mi verga empalmada rozando su sexo, y con mayo razon ya que mi esposa le habia confesado que frecuentemente cojiamos  en el agua, mientras nos bañábamos

Salimos del agua al cabo de unos minutos, cuando se nos secaron nuestros bañadores, mi cuñada marcaba una enorme mancha blanca en la zona de  su sexo, ahora era evidente que se había VENIDO , no sabiéndolo ella hasta que volvimos a nuestra casa y colgamos los trajes de baño para que se secasen de todo

Se lo comenté a mi esposa, ella vio el estado en que había quedado el bañador de su hermana

No solo ella fue la sorprendida

Yo también lo fui

Ella me enseñó que su parte de abajo del bikini mostraba la misma mancha blanca, mi esposa se había venido mientras nosotros estábamos en el agua, mientras lucía sus pequeños pechos desnudos ante el grupo de 5 chicos jóvenes, me confesó que se había excitado mucho, viendo sus caras, mirándola con deseo, oyéndolos hablar entre ellos que la deseaban en ese mismo momento.

Ese domingo Mi esposa, como siempre, por llamar la atención y de paso, volver a poner cachondo al novio de Marianela, le comentó que había hecho Topless en la playa.

Dalia dijo que ella nunca haría Topless delante de su cuñado, que eso era indecoroso, lo hizo mirando a Marianela para que se diese cuenta. Marianela y yo nos miramos, ambos recordamos lo vivido en el mar hacía unas horas y el estado en que había quedado su parte inferior del bikini, tras venirse al sentir mi verga contra su sexo. A lo que le respondimos a Marianela con un : CLARO QUE NO!, sonriendo, siendo cómplices, poniendo Marianela una cara de asombro total al ver nuestras sonrisas.

El siguiente fin de semana Marianela no quedó con nosotros, creo que fue lo mejor, yo quería más con mi cuñada, y mi esposa no paraba de decirme el enorme tamaño de los pechos de su hermana pero por otro lado tenía miedo de que me quedase prendado de ella ante su tremendo cuerpo.

Llegó a decirme mientras me masturbaba , que le encantaría ver cómo me cojia a su hermana pero sin que me corriese dentro de ella, que mi semen era solo para ella, ESO me hizo venirme en un segundo.

Ese fin de semana en el que Marianela no estuvo con nosotros, cambió TODO en nuestras vidas, disfrutamos de un maravilloso fin de semana en un motel a las afueras aprovechando que era su cumpleaños

La mirada de mi esposa se transformó desde ese fin de semana, sus ojos solo irradiaban felicidad, parecían dos FAROS alumbrando, mi esposa se sentía PLENA, LLENA

Cuando Marianela, mi cuñada quedó con nosotros en el Viernes, le preguntó más de 10 veces a su hermana que le había pasado porque la veía distinta, contentísima, mi esposa no paraba de mirarme, sonreírme, guiñarme su ojo, queriéndolo contar pero ESPERANDO a que llegase el momento que teníamos preparado para su hermana, así lo habíamos acordado durante toda la semana

Cenamos, bebimos los tres durante horas, Marianela siguió intentando saber lo que había pasado porque seguía viendo en mi esposa que su mirada estaba completamente dilatada, riendo sin parar, viéndola feliz al máximo

Asentí con la cabeza, le di permiso a mi esposa para que lubricase la mente de su hermana, ya estábamos todos bastante bebidos, mi esposa le comentó que estaba así desde el sábado anterior, que la había llevado a cenar por su  cumpleaños, a un restaurante que tenía reservada una preciosa habitación en un motel a las afuera de la ciudad

Mi esposa le contó a su hermana con pelos y señales todo lo ocurrido, sabiendo los dos que su hermana era ya una Fan de nuestras historias sexuales, le contó que abrí las persianas de la ventana, que la desnudé del todo y que le coloqué una venda en sus ojos tras colocar sus dos manos contra el frío cristal por donde cada coche que entrase en el motel, estaría obligado a verla ya que esa carretera interior solo es de un sentido

Marianela tragó saliva, bebió de golpe el chupito de tequila que tenía delante de ella, siguió mirando la cara de felicidad de su hermana relatando que pudo escuchar como varios coches se pararon delante de la ventana, pitándole, diciéndole lo buena que estaba

Observé a Marianela, tenía su respiración a todo meter, mi esposa le comentó que su cuerpo desnudo fue tocado, lamido por mí y por otro par de manos, no sabiendo de quien, pero sabiendo que había otro persona en la habitación

Las mejillas de Marianela se pusieron rojas al escuchar como su hermana comentaba sin pudor alguno que todo su cuerpo desnudo fue tocado por 4 manos y más al escuchar decir a mi esposa que sintió la dureza de mi verga y una lengua en su coño

Le dijo que se vino 7 veces esa noche en el motel, sin quitarse la venda de sus ojos, pero que se quedó sorprendida al día siguiente, despertando desnuda en medio de mi y de una chica.

Marianela bebió 4 chupitos más de alcohol escuchando esto, viendo lo feliz que su hermana estaba , relatando el primer trío que habíamos hecho estando CASADOS ¡!

Mi esposa le confesó que la mañana siguiente, ya sin vendas, se atrevió a pajear masturbarnos a los dos que logró que ambos nos vinieramos.

El pecho de Marianela estaba a punto de estallar al escuchar a su hermana decir que se duchó en la bañera con los dos.

Marianela, en ese momento estaba fuera de si, dijo que tenía que ir al baño, así lo hizo

Mi esposa y yo nos miramos, ella se levantó, se acercó a mí y me besó mientras me cogió mi verga con fuerza.

Ella se fue del salón, mandándome sentar en el sillón grande. Pasaron los minutos, 6 concretamente, me quedé de piedra viendo como entraba mi esposa, completamente desnuda, solo con unos zapatos de tacón ,y escuchar decirme : espero que te guste, cariño, este es mi regalo por el fin de semana pasado.

Entró Marianela

Se me cayeron los dientes al suelo, viéndola vestida con una minifalda de mi esposa y una de sus cortas camisetas (mi esposa medía 1.54, su hermana 1.70), más al ver sus enormes pechos marcándose en la camiseta de mi esposa .

Me dolía mi verga viendo a mi cuñada vestida con la ropa de mi esposa, siempre la había visto vestida con Jeans.

Marianela se dio la vuelta y se marchó, mi esposa también. Al cabo de medio minuto volvieron a entrar, esta vez Marianela se había cambiado de ropa, llevaba puesta otra camiseta de mi esposa, ésta más corta, dejando ver parte de sus enormes pechos y transparentando sus enormes aureolas que tantas veces me había dicho mi esposa

No aguanté más, mi verga estaba a punto de reventar. Me levanté, cogí a mi esposa de la mano y la empujé hacia nuestro dormitorio, empujé la puerta y eché a mi esposa encima de la cama, me saqué toda la ropa, mi esposa pudo ver mi verga muy hinchada. Ella sonreía, había conseguido lo que quería, ponerme cachondo

Ella se levantó de la cama, fue ella la que ahora me empujó a mí contra el colchón, cogió su braga del suelo y me la colocó en mis ojos, como otras veces hemos hecho, podía oler por mi nariz como estas olían a coño, esto me pone cerdo y mi esposa lo sabía, me dejó allí tirado, desnudo, empalmado oliendo sus bragas

Vengo ahora, me dijo . No tardó nada, 20 segundos, noté como se subió a la cama y como se colocó encima de mí, no dejó que la tocase, y suspiré al notar su coño caliente y mojado colocando mi verga en la entrada de su vagina,y dejó caer su cuerpo de un golpe, como a mi me gusta, sentirla toda de un golpe dentro de su coño

Comenzó a moverse, a cabalgarme, a decirme  que antes había descubierto a Marianela masturbándose en el baño ya que se había dejado la puerta abierta por las prisas.

Aquello me puso perro, más al notar como el coño de mi esposa no paraba de mojar mi verga al contarlo

Siguió comentándome que entró en el baño y que le dijo si le ayudaría a agradecerme todo lo que ella vivió en el motel, le comentó si se atrevería a poner sus ropas, que con eso me excitaría, Marianela aceptó, Mi esposa no paraba de cabalgarme cada vez más fuerte, yo sin ver nada teniendo mis ojos cubiertos con sus bragas mojadas, oliendo el olor de su coño.

Mi esposa me decía que ahora mismo la puerta de nuestra habitación estaba abierta del todo, eso me puso a mil por hora y La muy puta paró de cabalgarme, se quedó sentada sobre mi verga, aquello me ponía mal, muy mal, quería más…

Mi boca no volvió a decir nada, no pude, casi me corro al sentir como mi boca era tapada, cubierta por completo con el MANJAR más excitante que nunca llegué pensar a experimentar, Mi esposa comenzó a cabalgarme de nuevo duramente, notando como mi verga nunca estuvo tan TIESA en toda mi vida, NO era para menos pues…

Mi boca estaba tapada por el coño de Marianela.. Oooh..!!

Marianela se había sentado ENCIMA de mi boca; mi nariz y mi boca estaban percibiendo un NUEVO olor y sabor de un coño DESEADO, comencé a mover mi lengua en su coño, estaba empapado, mi esposa SI supo devolver el REGALO con la que la sorprendí la semana pasada.

Puse mis manos en la cintura de mi cuñada, mi esposa me cojia a lo bestia destrozando mi verga con cada envestida que su coño hacía a mi verga. Lamí el coño de mi cuñada durante 20 segundos, ella no aguantó más, Marianela se vació en ese momento llenando de flujos toda mi boca, fue en ese momento en el que yo me corrí, vacié mis huevos dentro de mi esposa, al saber que Marianela se había venido.

Llevé mis manos hacia arriba, toqué sus enormes pechos, estos que tanto había deseado tocar, me quedé alucinado al notar que mi esposa estaba LAMIENDO uno de sus pezones a su hermana, eso hizo reaccionar mi verga, soltando un enorme chorro de semen dentro de su coño.

Mi esposa se vació, lo noté en mi verga. Los tres nos quedamos tumbados en la cama, mirándonos, sonriéndonos, nos quedamos dormidos.

Al día siguiente mi esposa me despertó como me tenía acostumbrado, mamando mi verga, aprovechándose de mi empalmamiento matutino.

Esta vez fue distinto, abrí mis ojos al notar dos lenguas lamiendo ambos lados del tronco de mi verga…

Marianela!

Casi me corro en ese momento pero no quise desaprovechar la ocasión, mi esposa lo comprendió con solo ver mi mirada, ella misma hizo sentar a su hermana encima de mi verga, pude ver como del coño de mi esposa salía un hilito de flujos cayendo en el colchón, viendo como el coño de su hermana estaba sintiendo por primera vez mi verga.

Marianela se vació antes de tener toda mi verga dentro de su sexo, solo con tener parte de ella lo logró, estaba claro que ella también deseaba sentirla gordura de mi verga dentro de ella.

10 minutos follando el coño de mi cuñada antes de estar a punto de vaciarme dentro de ella, mi esposa, que me conocía demasiado lo vio, haciendo que su hermana me desmontase mi verga y ocupando ella su sitio en ese momento

2 minutos más y me vacié dentro de mi esposa

Su leche es mía, le dijo a su hermana

10 minutos viendo saltar los enormes pechos de mi cuñada Marianela

10 minutos lamiendo desesperadamente sus tetas

10 minutos en los que mi cuñada se vació 3 veces más en mi verga

Toda la habitación olía a sexo.

Dejamos a mi cuñada en casa de sus padres al mediodía.

Durante 2 semanas no volví a ver a mi cuñada.

Mi esposa me dijo que ahora tenía Marianela un nuevo novio, más tarde me enteré que fue mi esposa quien se lo buscó, tenía miedo de que después de lo ocurrido me quedase prendado de su hermana.

 

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