Mi
mujer, Dalia; era una bomba sexual, desde el día que la conocí
Su
cuerpo era más sexy, bajita, culo grande. Me hacia sentirme deseado sexualmente
cada día.
Su
fuerte eran sus mamadas, era una experta chupadora de verga, no poniendo
límites a nada, no parando de ir a más hasta sentir como mi esperma llevaba
toda su boca, me la exprimía, me ordeñaba todas las mañanas para que fuese sin
“balas” como ella decía antes de ir a trabajar
Era muy
celosa, sabía que no tenía cuerpazo y que otra podría atraerme más, era
caliente, guarra, sumisa, morbosa, sexual.
Ya
durante nuestro año de noviazgo me calentó hasta los extremos follando 3 veces
en mi coche todos los sábados, no dejando ni una gota de semen dentro de mis
huevos
No creí
que se atrevería a abrir la puerta de nuestra habitación completamente desnuda,
en el hotel donde pasamos la luna de miel, viendo la cara de pasmo del
chico que nos traía la comida, no comiendo nada de lo que trajo sino viendo
como ella misma se clavó mi verga de un golpe recordando la cara de ese chico
de 20 años mirando sus tetas.
El que
viese que a mi me excitase que otros hombres la pudiesen ver desnuda le liberó
por completo su mente, más cuando ha experimentado lo que yo llevaba años
haciendo, ir a una preciosa playa nudista a las afueras de nuestra ciudad
A ella
le encantaba ser el centro de la atención en el grupo de amigos que teníamos,
le gustaba ver la cara de cabreo que sus chicas ponían viendo que sus chicos
estaban embobados mirando los generosos escotes que mi esposa siempre llevaba
aposta
Todo
fue a más, mi esposa no se cortaba en decir nombres de conocidos y de conocidas
mientras me masturbaba su verga como ella solo sabía hacer, le calentaba, me
calentaba
Comenzamos
a “jugar”, los dos éramos cómplices en calentar las MENTES de otras personas,
chicos, chicas, ambos desprendíamos un morbo que la gente no tardó en querer
sentir lo mismo con sus parejas
Vivimos
dos años en Oaxaca, el último año convivieron con nosotros su hermana menor Marianela
y su novio, mi esposa me propuso un juego caliente, quería excitar a su cuñado,
lo logró, andando en casa sin brasier, inclinándose siempre al poner la comida
para que este pudiese tener la visión de sus pechos en todo momento e incluso
haciendo la apuesta más fuerte, cabalgando mi verga en el sofá del salón,
dándome la espalda, mirando a la puerta de la entrada hasta que pudo ver la
imagen de su cuñado y su hermana menor entrando por esa puerta, a la misma hora
que siempre regresaban, su cuñado la vio desnuda, cogiéndome, viendo sus pequeños
pechos saltar teniendo mi verga dentro de su coño, mi esposa se vino en mi
verga en ese momento, viendo como otro hombre la veía tener sexo, supe en ese
momento que nuestra relación sexual podría llegar hasta donde ambos
quisiéramos.
Desde
ese día nosotros cojiamos salvajemente todas las noches escuchando como su
hermana y su novio cojian a gritos, con las puertas abiertas (a su hermana
antes no le gustaba mucho el sexo).
Nuestros
juegos sexuales fueron a más, a mi esposa le ponía caliente el ir a jugar al
billar yendo en minifalda y con una blusa sin brasier.
Todas
las miradas de los chicos iban a ella, más de 3 veces me ha llevado de la mano
a los baño de hombres para que la coja por detrás.
Durante
dos años, todos los fines de semana salía con nosotros su hermana menor Marianela,
era guapa, alta, morena, pechos con aureolas canelas (confesado en numerosas
ocasiones por mi esposa para calentar mi mente y de paso mi verga)
Durante
esos años, los tres bebimos considerablemente en cada una de nuestras salidas
de fin de semana o quedando en casa los tres, Marianela no había tenido mucha
suerte con los chicos, alucinaba cada semana escuchando como su hermana le
decía que íbamos a playas nudistas o como vestía siempre tan escotada o
llevando un tanga debajo de una diminuta minifalda.
Marianela
siempre vestía Jeans y una blusa, estaba delgada pero el enorme tamaño de
pechos que ella tenía debajo de esa blusa te ponía la verga tiesa, más al SABER
por mi esposa que tenía sus aureolas canelas, tan grandes que se escapaban de
su sujetador y por ello siempre llevaba blusa y nunca escote
Mi
esposa y yo decidimos como juego pervertir la mente de Marianela, cada semana
lográbamos ver como ella no paraba de morder su labio viendo nuestras miradas calientes
mientras mi esposa hablaba de sexo sin pudor alguno.
Cojiamos
como enanos en nuestra casa durante horas, mientras Marianela dormía en la
habitación de al lado, nos ponía cachondos el tener a alguien tan cerca, mi
esposa gritaba como una perra, le encantaba que otras mujeres la envidiasen, sin
importar quien fuera.
Un fin
de semana en el que fuimos a Zipolite a la playa, mi esposa se quitó a proposito
la parte de arriba, quedando en Topless, eran muy pocas las que se atrevían a
esto
Marianela
me miró, estaba asombrada de que no me molestara nada, es más, me gustaba que
los pechos de mi esposa fuesen vistos por todos los hombres que estaban a
nuestro alrededor.
Comenté
a Marianela si quería acompañarme al agua, se quedó mi esposa sola siendo
observada por un grupo de 5 chicos de 18 años que habían colocado sus toallas a
tan solo
Jugamos
entre nosotros a echarnos agua, sus enormes pechos en ese bikini me pusieron mi
verga a mil por hora, aún con lo fría que estaba el agua del mar.
Ella me
seguía el juego, la vi mirando a su hermana, tomando el sol con sus tetas al
desnudo, delante de 5 chicos que no hacían otra cosa que admirar los pechos paraditos
de mi esposa
Supe en
ese momento que Marianela tenía ENVIDIA por no ser ella en ese momento
Le eché
agua en toda la cara, para distraerla, ella me sonrió, su mirada dilatada me
hizo ver que podía excitar más su mente, así lo hice, entonces la tomé de la
cintura y la cargué dandole vueltas, y sus dos preciosas piernas quedaron
separadas, me coloqué en medio de ellas, empujé mi paquete contra su pubis,
ella soltó un enorme suspiro al sentir la dureza de mi verga empalmada en su
coño abierto del todo, tenía su boca abierta, me miró como solo mira una chica
enamorada, preparada para que la penetres, moví mi pelvis, rocé con mi paquete
su rajita, ella cerró los ojos, suspiró, solo las dos finas telas de nuestros bañadores
evitaban que la penetrara.
Marianela
se vacio, lo sentí, noté como un chorro enorme de flujos calientes de su coño
se vació en ese momento sobre mi verga y yo senti calientito sus fluidos, me
agarró con fuerza, me deseaba en ese momento.
Miré a
la orilla, mi esposa estaba cubriendo de crema solar sus pechos ante la mirada
de los chicos, luciéndose, sabiendo que su cuca estaría tan caliente y
humedecido como en ese momento lo tenía su hermana menor, sintiendo mi verga
empalmada rozando su sexo, y con mayo razon ya que mi esposa le habia confesado
que frecuentemente cojiamos en el agua,
mientras nos bañábamos
Salimos
del agua al cabo de unos minutos, cuando se nos secaron nuestros bañadores, mi
cuñada marcaba una enorme mancha blanca en la zona de su sexo, ahora era
evidente que se había VENIDO , no sabiéndolo ella hasta que volvimos a nuestra
casa y colgamos los trajes de baño para que se secasen de todo
Se lo
comenté a mi esposa, ella vio el estado en que había quedado el bañador de su
hermana
No solo
ella fue la sorprendida
Yo
también lo fui
Ella me
enseñó que su parte de abajo del bikini mostraba la misma mancha blanca, mi
esposa se había venido mientras nosotros estábamos en el agua, mientras lucía
sus pequeños pechos desnudos ante el grupo de 5 chicos jóvenes, me confesó que
se había excitado mucho, viendo sus caras, mirándola con deseo, oyéndolos
hablar entre ellos que la deseaban en ese mismo momento.
Ese
domingo Mi esposa, como siempre, por llamar la atención y de paso, volver a
poner cachondo al novio de Marianela, le comentó que había hecho Topless en la
playa.
Dalia
dijo que ella nunca haría Topless delante de su cuñado, que eso era indecoroso,
lo hizo mirando a Marianela para que se diese cuenta. Marianela y yo nos
miramos, ambos recordamos lo vivido en el mar hacía unas horas y el estado en
que había quedado su parte inferior del bikini, tras venirse al sentir mi verga
contra su sexo. A lo que le respondimos a Marianela con un : CLARO QUE NO!,
sonriendo, siendo cómplices, poniendo Marianela una cara de asombro total al
ver nuestras sonrisas.
El
siguiente fin de semana Marianela no quedó con nosotros, creo que fue lo mejor,
yo quería más con mi cuñada, y mi esposa no paraba de decirme el enorme tamaño
de los pechos de su hermana pero por otro lado tenía miedo de que me quedase
prendado de ella ante su tremendo cuerpo.
Llegó a
decirme mientras me masturbaba , que le encantaría ver cómo me cojia a su
hermana pero sin que me corriese dentro de ella, que mi semen era solo para
ella, ESO me hizo venirme en un segundo.
Ese fin
de semana en el que Marianela no estuvo con nosotros, cambió TODO en nuestras
vidas, disfrutamos de un maravilloso fin de semana en un motel a las afueras
aprovechando que era su cumpleaños
La
mirada de mi esposa se transformó desde ese fin de semana, sus ojos solo
irradiaban felicidad, parecían dos FAROS alumbrando, mi esposa se sentía PLENA,
LLENA
Cuando Marianela,
mi cuñada quedó con nosotros en el Viernes, le preguntó más de 10 veces a su hermana
que le había pasado porque la veía distinta, contentísima, mi esposa no paraba
de mirarme, sonreírme, guiñarme su ojo, queriéndolo contar pero ESPERANDO a que
llegase el momento que teníamos preparado para su hermana, así lo habíamos
acordado durante toda la semana
Cenamos,
bebimos los tres durante horas, Marianela siguió intentando saber lo que había
pasado porque seguía viendo en mi esposa que su mirada estaba completamente
dilatada, riendo sin parar, viéndola feliz al máximo
Asentí
con la cabeza, le di permiso a mi esposa para que lubricase la mente de su
hermana, ya estábamos todos bastante bebidos, mi esposa le comentó que estaba
así desde el sábado anterior, que la había llevado a cenar por su cumpleaños, a un restaurante que tenía
reservada una preciosa habitación en un motel a las afuera de la ciudad
Mi
esposa le contó a su hermana con pelos y señales todo lo ocurrido, sabiendo los
dos que su hermana era ya una Fan de nuestras historias sexuales, le contó que
abrí las persianas de la ventana, que la desnudé del todo y que le coloqué una
venda en sus ojos tras colocar sus dos manos contra el frío cristal por donde
cada coche que entrase en el motel, estaría obligado a verla ya que esa
carretera interior solo es de un sentido
Marianela
tragó saliva, bebió de golpe el chupito de tequila que tenía delante de ella,
siguió mirando la cara de felicidad de su hermana relatando que pudo escuchar
como varios coches se pararon delante de la ventana, pitándole, diciéndole lo
buena que estaba
Observé
a Marianela, tenía su respiración a todo meter, mi esposa le comentó que su
cuerpo desnudo fue tocado, lamido por mí y por otro par de manos, no sabiendo
de quien, pero sabiendo que había otro persona en la habitación
Las
mejillas de Marianela se pusieron rojas al escuchar como su hermana comentaba
sin pudor alguno que todo su cuerpo desnudo fue tocado por 4 manos y más al
escuchar decir a mi esposa que sintió la dureza de mi verga y una lengua en su
coño
Le dijo
que se vino 7 veces esa noche en el motel, sin quitarse la venda de sus ojos,
pero que se quedó sorprendida al día siguiente, despertando desnuda en medio de
mi y de una chica.
Marianela
bebió 4 chupitos más de alcohol escuchando esto, viendo lo feliz que su hermana
estaba , relatando el primer trío que habíamos hecho estando CASADOS ¡!
Mi
esposa le confesó que la mañana siguiente, ya sin vendas, se atrevió a pajear masturbarnos
a los dos que logró que ambos nos vinieramos.
El
pecho de Marianela estaba a punto de estallar al escuchar a su hermana decir que
se duchó en la bañera con los dos.
Marianela,
en ese momento estaba fuera de si, dijo que tenía que ir al baño, así lo hizo
Mi
esposa y yo nos miramos, ella se levantó, se acercó a mí y me besó mientras me
cogió mi verga con fuerza.
Ella se
fue del salón, mandándome sentar en el sillón grande. Pasaron los minutos, 6
concretamente, me quedé de piedra viendo como entraba mi esposa, completamente
desnuda, solo con unos zapatos de tacón ,y escuchar decirme : espero que te
guste, cariño, este es mi regalo por el fin de semana pasado.
Entró Marianela
Se me
cayeron los dientes al suelo, viéndola vestida con una minifalda de mi esposa y
una de sus cortas camisetas (mi esposa medía 1.54, su hermana 1.70), más al ver
sus enormes pechos marcándose en la camiseta de mi esposa .
Me
dolía mi verga viendo a mi cuñada vestida con la ropa de mi esposa, siempre la
había visto vestida con Jeans.
Marianela
se dio la vuelta y se marchó, mi esposa también. Al cabo de medio minuto
volvieron a entrar, esta vez Marianela se había cambiado de ropa, llevaba
puesta otra camiseta de mi esposa, ésta más corta, dejando ver parte de sus
enormes pechos y transparentando sus enormes aureolas que tantas veces me había
dicho mi esposa
No
aguanté más, mi verga estaba a punto de reventar. Me levanté, cogí a mi esposa
de la mano y la empujé hacia nuestro dormitorio, empujé la puerta y eché a mi
esposa encima de la cama, me saqué toda la ropa, mi esposa pudo ver mi verga muy
hinchada. Ella sonreía, había conseguido lo que quería, ponerme cachondo
Ella se
levantó de la cama, fue ella la que ahora me empujó a mí contra el colchón,
cogió su braga del suelo y me la colocó en mis ojos, como otras veces hemos
hecho, podía oler por mi nariz como estas olían a coño, esto me pone cerdo y mi
esposa lo sabía, me dejó allí tirado, desnudo, empalmado oliendo sus bragas
Vengo
ahora, me dijo . No tardó nada, 20 segundos, noté como se subió a la cama y
como se colocó encima de mí, no dejó que la tocase, y suspiré al notar su coño
caliente y mojado colocando mi verga en la entrada de su vagina,y dejó caer su
cuerpo de un golpe, como a mi me gusta, sentirla toda de un golpe dentro de su
coño
Comenzó
a moverse, a cabalgarme, a decirme que
antes había descubierto a Marianela masturbándose en el baño ya que se había
dejado la puerta abierta por las prisas.
Aquello
me puso perro, más al notar como el coño de mi esposa no paraba de mojar mi
verga al contarlo
Siguió
comentándome que entró en el baño y que le dijo si le ayudaría a agradecerme
todo lo que ella vivió en el motel, le comentó si se atrevería a poner sus
ropas, que con eso me excitaría, Marianela aceptó, Mi esposa no paraba de
cabalgarme cada vez más fuerte, yo sin ver nada teniendo mis ojos cubiertos con
sus bragas mojadas, oliendo el olor de su coño.
Mi
esposa me decía que ahora mismo la puerta de nuestra habitación estaba abierta
del todo, eso me puso a mil por hora y La muy puta paró de cabalgarme, se quedó
sentada sobre mi verga, aquello me ponía mal, muy mal, quería más…
Mi boca
no volvió a decir nada, no pude, casi me corro al sentir como mi boca era
tapada, cubierta por completo con el MANJAR más excitante que nunca llegué
pensar a experimentar, Mi esposa comenzó a cabalgarme de nuevo duramente,
notando como mi verga nunca estuvo tan TIESA en toda mi vida, NO era para menos
pues…
Mi boca
estaba tapada por el coño de Marianela.. Oooh..!!
Marianela
se había sentado ENCIMA de mi boca; mi nariz y mi boca estaban percibiendo un
NUEVO olor y sabor de un coño DESEADO, comencé a mover mi lengua en su coño,
estaba empapado, mi esposa SI supo devolver el REGALO con la que la sorprendí
la semana pasada.
Puse
mis manos en la cintura de mi cuñada, mi esposa me cojia a lo bestia
destrozando mi verga con cada envestida que su coño hacía a mi verga. Lamí el
coño de mi cuñada durante 20 segundos, ella no aguantó más, Marianela se vació
en ese momento llenando de flujos toda mi boca, fue en ese momento en el que yo
me corrí, vacié mis huevos dentro de mi esposa, al saber que Marianela se había
venido.
Llevé
mis manos hacia arriba, toqué sus enormes pechos, estos que tanto había deseado
tocar, me quedé alucinado al notar que mi esposa estaba LAMIENDO uno de sus
pezones a su hermana, eso hizo reaccionar mi verga, soltando un enorme chorro
de semen dentro de su coño.
Mi
esposa se vació, lo noté en mi verga. Los tres nos quedamos tumbados en la
cama, mirándonos, sonriéndonos, nos quedamos dormidos.
Al día
siguiente mi esposa me despertó como me tenía acostumbrado, mamando mi verga,
aprovechándose de mi empalmamiento matutino.
Esta
vez fue distinto, abrí mis ojos al notar dos lenguas lamiendo ambos lados del
tronco de mi verga…
Marianela!
Casi me
corro en ese momento pero no quise desaprovechar la ocasión, mi esposa lo
comprendió con solo ver mi mirada, ella misma hizo sentar a su hermana encima
de mi verga, pude ver como del coño de mi esposa salía un hilito de flujos
cayendo en el colchón, viendo como el coño de su hermana estaba sintiendo por
primera vez mi verga.
Marianela
se vació antes de tener toda mi verga dentro de su sexo, solo con tener parte
de ella lo logró, estaba claro que ella también deseaba sentirla gordura de mi
verga dentro de ella.
10
minutos follando el coño de mi cuñada antes de estar a punto de vaciarme dentro
de ella, mi esposa, que me conocía demasiado lo vio, haciendo que su hermana me
desmontase mi verga y ocupando ella su sitio en ese momento
2
minutos más y me vacié dentro de mi esposa
Su leche
es mía, le dijo a su hermana
10
minutos viendo saltar los enormes pechos de mi cuñada Marianela
10
minutos lamiendo desesperadamente sus tetas
10
minutos en los que mi cuñada se vació 3 veces más en mi verga
Toda la
habitación olía a sexo.
Dejamos
a mi cuñada en casa de sus padres al mediodía.
Durante
2 semanas no volví a ver a mi cuñada.
Mi
esposa me dijo que ahora tenía Marianela un nuevo novio, más tarde me enteré
que fue mi esposa quien se lo buscó, tenía miedo de que después de lo ocurrido
me quedase prendado de su hermana.
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